
El periódico gratuito de Salamanca DGratis le hizo un reportaje a Filomena Serrano FI a finales de enero. Os invitamos a leerlo en la última página de esta edición.Casi 40 años en Bolivia, la mitad de ellos en el Trópico, en plena selva, ayudando a los campesinos a fundar un pueblo ganadero que con los años fl oreció gracias a la hoja de la coca. Filomena Serrano es jesuitina y desde hace dos meses ha dejado la realidad que la atrapa, la del hambre de amor y de alimento, por el colegio de la congregación en Salamanca. La culpa de este destierro que ella espera «temporal» es el cáncer, una enfermedad que emerge allá y desaparece acá, como si quisiera retenerla en su ciudad, Salamanca. Ella sufre la distancia, le sobran ganas y fuerza para tomar de nuevo el avión que la lleve con los niños de Irpa Irpa, en los Andes, esos a los que sus madres les dan tierra para comer, -algo culturalmente aceptado- y que acuden a la escuela de las «madrecitas» para aprender, pero también para matar el hambre. Filomena, junto con otras monjas y algunos voluntarios, han conseguido poner en marcha un proyecto de niños apadrinados «Corazón Grande», por el que se les garantiza una comida al día a 300 niños muy pobres y también formación para sus madres. Además, ofrecen un espacio para que los jóvenes puedan leer y reunirse. Un proyecto muy ambicioso en el que colaboran padrinos italianos, especialmente y también catalanes. Filomena cuenta, a la vez que suplica, lo que es la ayuda para estas gentes que nada tienen y pide, sobre todo, amor y alimento. De ello sabe un rato.

















