Y he seguido tu rastro.
Y me has dicho: ¡agradece!
Y después has sonreido.
Yo también.
Y más tarde te he enconrado
en un encuentro de profesoras
que trataban de adentrarse
en cómo educar a las personas.
Gente nueva que educa
con ganas y grandes valores,
que dedica una mañana
a compartir sus ilusiones.
Y agradezco el sueño
que un día tuvo la Madre Cándida
que posibilita que sigamos
soñando, educando, amando...
sin condiciones.
Y agradezco la gente nueva
que hay en nuestros colegios,
que comparten ideales
y se adentran en sueños de evangelio.
Hoy me he encontrado contigo.
Y he seguido tu rastro.



0 ¿Y tú qué opinas?:
Publicar un comentario en la entrada