Y he seguido tu rastro.
Y me has dicho: ¡felicita!
Y después has sonreido.
Yo también.
Y más tarde te he encontrado
en el monte, estabas orando,
y como a los apóstoles,
me han entrado
ganas de orar.
Y descubro que si actúas
perdonando, liberando,
apoyando, levantando...
es porque te contagias,
te impregnas, te empapas...
de esas actitudes,
que son las de tu Padre Dios...
Y quiero contagiarme...
quiero contaminarme...
quiero que se me pegue...
que poco a poco se me impregne...
tu modo de vida, tu modo de ser...
y me salga solo el ayudar,
y el ponerme en el lugar
del otro, del que lo necesita...
del que no puede más...
Y felicito al que encuentra
en su vida y en su hacer
tiempo para tener
un rato para el Encuentro,
para orar y estar contigo
para vivir con sentido...
para calmar su sed...
y para transmitir lo vivido...
Hoy me he encontrado contigo
y he seguido tu rastro.



0 ¿Y tú qué opinas?:
Publicar un comentario en la entrada