Y he seguido tu rastro.
y me has dicho: espera.
Y después has sonreído.
Yo también.
Y más tarde te he encontrado
en unas palabras que han hecho
que me sienta provocada,
que me sienta interpelada.
¡Cuántas veces escuchamos
que la gente ya no cree,
que esto ya no es lo que era,
que Dios está ausente...!
Pero hoy, en la Palabra,
hay esta interrogación:
"¿cómo van a creer,
si no oyen hablar de él?
¿cómo van a oír
si no hay quien lo proclame a él?"
Y yo me pregunto qué hago
para darte a conocer,
no tanto qué cosas digo
sino cómo mi vida, mi ser
te transparenta o te oculta,
te esconde o te hace ver...
¿Cómo me relaciono,
desde la fuerza y el poder,
desde la exigencia, la norma,
el "esto así debe ser"?
¿O trato de ponerme
en los zapatos de aquél
que por haber sido machacado
trata de hacer con otros,
lo mismo que han hecho con él?
Según cómo me sitúe,
digo una cosa u otra,
y tú siempre actuabas
dando una oportunidad tras otra.
Que nunca diga de alguien
"ya no se puede sacar más"
y que no me canse nunca,
jamás, de esperar.
Así proclamaré a todos,
que eres un Dios que ama
y que espera siempre más.
Hoy me he encontrado contigo
y he seguido tu rastro.



0 ¿Y tú qué opinas?:
Publicar un comentario en la entrada