“Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres. Después, ven y sígueme”. Él, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes. Marcos 10, 21.A primera vista, uno podría pensar que el tema es el peligro de la acumulación de la riqueza. Además del problema muchos pobres que no cuentan con lo suficiente para vivir, hay que reconocer que, en nuestro mundo, existen muchos ejemplos de personas con mucho dinero y poca felicidad.
Los que tienen muchas cosas necesitan tomar precauciones por el temor a perder. Para ellos, la seguridad es siempre un tema. De los tres votos en la vida religiosa, mi favorito es la pobreza. Francisco de Asís lo sabía. Pobreza es libertad. Se habría sentido prisionero en nuestro mundo moderno que gira en torno al dinero.
Sin embargo, el encuentro de Jesús con el hombre rico en el evangelio no es sobre lo que le sobra al hombre, sino lo que le falta. Lo tiene todo, pero carece de lo esencial. ¿Cuál es esa cosa? Ha cumplido con todos los mandamientos, siempre. Muchos creyentes viven bajo la falsa ilusión de que se trata de eso. Pero una vida de mandamientos cumplidos es un casi gol.
Le falta valentía, quizás. No sabe cómo sería su vida sin sus bienes. Sufre del temor a lo desconocido. Tarde o temprano, todos entran en lo desconocido; algunos, pataleando, y otros, con paz. La valentía se hace. La educación deportiva apunta a eso, aprender a jugar con todo en la cancha ahora, para saber jugar con todo en la vida después.
Los que tienen muchas cosas necesitan tomar precauciones por el temor a perder. Para ellos, la seguridad es siempre un tema. De los tres votos en la vida religiosa, mi favorito es la pobreza. Francisco de Asís lo sabía. Pobreza es libertad. Se habría sentido prisionero en nuestro mundo moderno que gira en torno al dinero.
Sin embargo, el encuentro de Jesús con el hombre rico en el evangelio no es sobre lo que le sobra al hombre, sino lo que le falta. Lo tiene todo, pero carece de lo esencial. ¿Cuál es esa cosa? Ha cumplido con todos los mandamientos, siempre. Muchos creyentes viven bajo la falsa ilusión de que se trata de eso. Pero una vida de mandamientos cumplidos es un casi gol.
Le falta valentía, quizás. No sabe cómo sería su vida sin sus bienes. Sufre del temor a lo desconocido. Tarde o temprano, todos entran en lo desconocido; algunos, pataleando, y otros, con paz. La valentía se hace. La educación deportiva apunta a eso, aprender a jugar con todo en la cancha ahora, para saber jugar con todo en la vida después.


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