En España, 1.900 centros educativos son regentados por congregaciones e instituciones religiosas que profesan el catolicismo. Ante la proposición no de ley aprobada el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados -por PSOE y ERC- para retirar los símbolos religiosos de las escuelas, los dirigentes de estos centros, docentes y padres de alumnos ya han sacado sus escudos ante lo que consideran «una amenaza».
Marta Barandiarán es orientadora de este centro desde hace seis años. A Marta le extraña que se vaya «en contra de un signo cultural que no supone ninguna imposición». «Una cruz, ahora en España, -continúa- significa el símbolo de una cultura de muchos siglos. Es un signo que aglutina una serie de valores como el amor, la entrega o el respeto». Los educadores de este lugar aseguran que en sus 50 años de funcionamiento, «jamás han tenido ningún problema con la simbología y la enseñanza ni por parte de los padres ni por los alumnos». «Y mucho menos por las cruces», matiza Marta.


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