El camino desde el aeropuerto del Tel Aviv hasta Jerusalén está plagado de construcciones blancas y grises, urbanizaciones enteras que habitan los colonos. Las grúas asoman desafiantes entre los bloques. La construcción de los asentamientos ilegales es imparable.Las colonias judías en Cisjordania mantienen bloqueados los engranajes del proceso de paz entre israelíes y palestinos. Para desatascarlos la Autoridad Nacional Palestina ha vuelto a exigir días atrás que se congelen indefinidamente todas las nuevas construcciones en los territorios ocupados.
El gobierno israelí ofrece un parón parcial de que no afectaría a las viviendas que ya se han comenzado a construir, unas 2.500, casi todas situadas en Jerusalén Este. Es lo que denomina crecimiento natural.
Para presenciar la expansión de los colonos no hace falta adentrarse en territorios palestinos. En Jerusalén existen miles de construcciones edificadas en la parte árabe. Basta con entrar por la puerta de Damasco y recorrer las laberínticas calles para encontrar casas tomadas por familias judías. El mismo ayuntamiento impone estrictos controles a la hora de otorgar los permisos solicitados por árabes mientras que afloja la mano con las solicitudes hebreas.
0 ¿Y tú qué opinas?:
Publicar un comentario en la entrada