Hoy me he encontrado contigo.
Y he seguido tu rastro.
Y me has dicho: ¡adelante!
Y después has sonreído.
Yo también.
Y más tarde te he encontrado
al comienzo del camino,
preparado, como siempre,
a ir un rato conmigo.
Un camino que se me antoja,
nuevo, claro, apasionante,
sorprendente, burbujeante,
atractivo, ilusionante,
con algún que otro altibajo...
pero contigo, siempre... interesante.
Un camino empedrado,
que me lanza al horizonte...
de mil flores sembrado,
me acompañan sus olores...
Pero lo mejor del camino
viene luego, tras el comienzo,
cuando descubro que no estoy sola...
que vas conmigo, lo experimento...
y que van muchos y van muchas,
compartiendo el pan,
compartiendo el vino,
y nos damos aliento
y cantamos si estamos frescos
y nos sentamos cuando ya no podemos...
y rezamos y nos dormimos
bajo un cielo cuajado
de estrellas que parpadean
y nos guiñan y nos serenan...
y velan nuestro sueño
para comenzar después la tarea.
Hoy me he encontrado contigo
y he seguido tu rastro.
Gracias a todos los que me animáis
para que sigamos encontrándonos
y RE-ENCONTRÁNDONOS
tras el rastro de Dios...


0 ¿Y tú qué opinas?:
Publicar un comentario en la entrada