Y he seguido tu rastro.
Y me has dicho: camina.
Y después has sonreído.
Yo también.
Y más tarde te he encontrado
de nuevo en el viento fresco,
un soplo que no me deja,
un aire que va por dentro.
Ese aire hoy me ha dicho
que tengo que ser valiente
que me arriesgue, que no tema,
que tome partido por la gente
que lucha por la justicia,
que tengo que ser audaz,
que tengo que juntarme
con quien quiere ser veraz...
Y me siento llamada a vivir
tu Evangelio, la Buena Noticia,
y me siento llamada a intentar
construir tu Reino.
Hoy me he encontrado contigo
y he seguido tu rastro.
y he seguido tu rastro.



































