Y he seguido tu rastro.
Y me has dicho: disfruta.
Y después has sonreído.
Yo también.
Y más tarde te he encontrado
en la puerta de mi casa,
me mirabas sonriendo
preguntándome si pasabas...
Y al entrar lo he sentido,
mi corazón ha dado un vuelco
ha sido tu mirada
se me ha clavado dentro.
Y ya no soy la misma,
ya no puedo serlo,
es lo mismo que sintió
el rico Zaqueo...
No le cambió un discurso,
una bronca, ni un acuerdo,
le cambió tu mirada,
que le quemó por dentro...
Le cambió un encuentro,
una comida, un te quiero...
y a partir de la mirada
que le quemó por dentro
disfrutó dándose a otros,
entregándose por entero...
Cambia tú mi vida,
mírame de nuevo,
reorganiza mi vida,
quémame por dentro...
Hoy me he encontrado contigo
y he seguido tu rastro.













































































