09 marzo 2011

MONS. OSCAR A. ROMERO, UN DEFENSOR PROFÉTICO DE LOS DERECHOS HUMANOS, por Xavier Alegre sj

Este año celebramos el 30 aniversario del asesinato de Mons. Romero. Recordarlo a él es querer recordar a las numerosas personas que, en El Salvador y en todo el mundo, sellaron con su sangre su compromiso generoso en favor de las personas empobrecidas y oprimidas y en la defensa de los derechos humanos. Es “poner a producir”, como diría Jon Sobrino, “la memoria de los mártires”, el legado que estas personas extraordinarias nos dejaron. Mons. Romero fue un profeta de la justicia y un defensor de los Derechos Humanos, que libró su vida por amor a su pueblo, El Salvador, y por fidelidad al proyecto de Jesús, el Reinado de Dios. Dos amores, el del pueblo y el de Jesús, que para él estaban íntimamente entrelazados.
Así pues, ¿qué vale la pena que recordemos en el año en el que conmemoramos el aniversario de su asesinato?
De Mons. Romero impacta tanto la talla extraordinaria del personaje en medio de la situación durísima que vivió El Salvador, sobre todo en los tres últimos años de su vida, como impresiona también la generosidad con la que estuvo dispuesto a entregar su vida, antes que callar ante la violación de los derechos humanos que estaba sufriendo su pueblo.