Desde el día 31 de Mayo nuestra ciudad tiene una imagen de la Madre Cándida colocada en los jardines que llevan su nombre. La vida, la vocación y la tarea apostólica de esta mujer se recuerdan en Salamanca no sólo por lo que de ella hablamos sino principalmente por todo lo que percibimos en el ser, pensar y actuar de miles de personas que han sido educados en el Colegio de la Inmaculada y en el Colegio Sagrado Corazón y por supuesto por el ser, estar y hacer de las Hijas de Jesús que han vivido y viven en Salamanca.
Con sentimientos de agradecimiento, alegría y fiesta, todo el Colegio hemos ido a los jardines de Santa Cándida para realizar allí la ofrenda floral y ser testigos del reconocimiento que Salamanca le hace a nuestra fundadora y al papel que desempeñó en la historia de la educación de esta ciudad. La imagen de la Madre Cándida se encuentra mirando a Salamanca como lo hizo hace más de 130 años cuando llegó conducida por Dios y con el deseo de llevar a cabo el sueño que Él le tenía reservado. Su mirada supo captar las necesidades de la sociedad y descubrir la manera de dar respuesta de forma creativa y eficaz. Después de las palabras del alcalde y de la intervención de Mercedes Vilas, tuvo lugar la ofrenda floral; en nombre de alumnos, antiguos alumnos, PAS, profesores, familias e Hijas de Jesús, fuimos depositando flores a los pies de la escultura.
Como gesto final, unimos nuestro agradecimiento a un deseo: continuar con ilusión y fidelidad lo que ella comenzó. Queremos seguir soñando cosas grandes, tener deseos que vuelen alto, que no tengan límites ni fronteras y que siempre sean para mayor gloria de Dios.
Por Óscar Palmero


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