Celebramos hoy la fiesta de Ignacio de Loyola y mi mirada se vuelve a él, a su persona, a cómo se abrió a la acción del Espíritu. Por eso, le pido que como él estemos dispuestos a salir de nosotros mismos para que sólo Dios llene nuestro corazón.
Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad,
mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad;
todo mi haber y mi poseer.
Vos me disteis, a Vos, Señor, lo torno.
Todo es Vuestro: disponed de ello según Vuestra Voluntad.
Dadme Vuestro Amor y Gracia, que ésta me basta



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