Parece que la mayor parte de las órdenes y congregaciones religiosas
viven la disminución de vocaciones con confianza y paz en el Señor. Se
está pasando del lógico nerviosismo a una actitud más profunda de
serenidad mirando especialmente a la misión actual, aquella que llevamos
entre manos.
También es cierto que va tomando cuerpo en la Iglesia aquel dicho de
que la Iglesia del futuro es y será “la Iglesia de los laicos”. Voces
muy autorizadas ya hace años que lo vienen diciendo y la realidad va por
este camino.
Por lo tanto, llega la pregunta. ¿Qué misión tendremos los religiosos y religiosas en
este futuro que ya ha empezado? Evidentemente vamos a ser menos, muchas
instituciones pasarán a los laicos, especialmente en su gestión y la
misión de servicio apostólico, y los jóvenes que llamen a nuestras
puertas vendrán especialmente movidos por Dios para vivir en comunidad
los consejos evangélicos.
Cuatro me parecen las misiones que en el futuro tendrá la vida
religiosa: alabanza al Señor, espiritualidad, misión profética y
misiones difíciles.
Por José Renau



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