La mensajería instantánea (Messenger), la escucha on-line de música y
vídeos, la búsqueda de información por razones de estudio o trabajo y
el envío/recepción de correos electrónicos son prácticas diarias
habituales en la vida de muchas personas. Y a ellas se han sumado en los
últimos años, especialmente en jóvenes o adolescentes, las denominadas
redes sociales: tuenti, facebook, twitter...
¿Por qué son tan atractivas las redes sociales? Podemos decir que
ofrecen la ilusión de compartir un espacio (digital) en el que se
interactúa y se establecen relaciones sociales en un espacio virtual.
Como en toda revolución, hay muchos defensores y muchos detractores
de las implicaciones que estas herramientas, las redes sociales, tienen
para la vida de los jóvenes y del conjunto de la sociedad. Entre las
bondades podemos citar la capacidad de establecer redes de contacto, la
velocidad con la que podemos transmitir información, la posibilidad de
compartir e interactuar prácticamente todo lo que está a nuestro
alcance: una noticia, un texto, una foto, etc. Entre los riesgos o los
aspectos más negativos sobresale la cosificación de las personas que,
convertidas en perfiles, quedan muchas veces reducidas a una foto, una
descripción, unos gustos, etc. Es decir, podemos llegar a tratar o
relacionarnos con "perfiles" en lugar de con "personas". Y, además de lo
anterior, la vulneración de datos e información personal pueden ser un
goloso caramelo para determinados intereses. Y nuestra identidad ha
quedado completamente al desnudo en este espacio virtual.



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