Rodeados de cosas.
Acumuladas con mayor o menor sentido. Unas sobre otras, a su lado, por
doquier. Son libros, ropa, música, imágenes, partituras, dibujos,
cuadros, comodidades, accesorios… Todo un tesoro para poder compartir con otros.
Simplificar compartiendo, descubriendo al otro. Convertir tu mirada y
la actitud del corazón las cosas que nos rodea, viéndolas por encima de
lo normal, como puertas que nos permiten amar, nos dan seguridad, nos
brindan un encuentro más allá de ellas. Te hago la siguiente propuesta:
simplifica, reduce, desecha, comparte, libérate, purifica. Que lo
muerto, tenga vida.
Una semana diferente. Frente a la
acumulación, el desprendimiento. Tenlo todo preparado, para empezar y no
parar durante los siete días que hayas decidido.
- Busca 7 cosas que tengas por ahí, y de las que casi ya ni te acuerdas. Fueron importantes o no, significativas o no. Ahora están muertas. Límpialas, envuélvelas y piensa en alguien de tu entorno a quien regalárselas. Conocido o no tan conocido. Es un detalle.
- Cada día, una persona a quien acercarse. Es el paso de las cosas a la vida, al encuentro, al otro. Supone el riesgo de “utilizar” adecuadamente, de dar el paso por llegar a los demás. Decirles, de forma sencilla, que has pensado en ellos. Y agradecerles el camino hecho juntos. Porque queda mucho que recorrer.
- Y de vuelta, cuando ya no sea tuya esa “cosa”, agradecer la persona con la que te has encontrado. Menos será más. Y cuanto más arriesgues, será más grande su presencia.
- Si te animas, apúntate en twitter a #comparte7
Por José Fernando Juan



1 ¿Y tú qué opinas?:
Muchas gracias por la referencia.
Un abrazo. Y buen camino hasta la Pascua.
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