
Lo del alcalde de Marinaleda, que con otros trabajadores del Sindicado de Obreros del Campo (SOC) robó en un supermercado con el argumento de que se apropiaba de lo que estaban necesitando personas que pasan hambre, es un asunto que sigue coleando. El domingo pasado, sin ir más lejos, un sacerdote (jesuita, para más señas), Esteban Velázquez, que trabaja en la diócesis de Sevilla, fue interrumpido en su homilía por un feligrés que mostró públicamente su desacuerdo con lo que el cura estaba diciendo sobre el caso Gordillo y el supermercado.
Este incidente eclesiástico, que por cierto terminó pacíficamente y en un distendido diálogo al acabar la misa, no habría tenido más resonancia si se hubiera difundido como realmente ocurrió. La cosa se ha complicado por causa de un periodista del diario El Mundo (edición digital de Andalucía), que ha difundido la idea según la cual el jesuita Esteban Velázquez pretendía justificar el “robo” de Gordillo y los trabajadores del SOC amparado por una indebida interpretación de la enseñanza de santo Tomás de Aquino y por ideas tomadas de la teología de la liberación.
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