06 septiembre 2012

El Apocalipsis no es tan malo


El Papa abandonó ayer durante unas horas su residencia veraniega de Castel Gandolfo para reanudar las audiencias generales de los miércoles en el Vaticano, donde más de 7.000 personas siguieron su catequesis. Benedicto XVI hizo gala de su condición de reputado teólogo al desgranar la cuestión de la oración en el libro del Apocalipsis, probablemente el más difícil de interpretar de toda la Biblia.
El Apocalipsis no es tan malo
Espantando las angustias que el concepto del Apocalipsis genera entre buena parte de los católicos, el Pontífice recordó que el hilo conductor del texto escrito por San Juan Evangelista no es el miedo, sino la oración «viva y palpitante de la asamblea cristiana», que permite descubrir «la presencia de Jesús con nosotros y en nosotros». «Cuanto más y mejor oremos, con constancia, con intensidad, más nos asimilamos a Jesús, y Él entra en nuestra vida, guiándola, dándole alegría y paz», dijo. Las personas estamos hoy «sumergidas por tantas palabras que estamos poco habituados a escuchar, sobre todo a ponernos en disposición interior y exterior del silencio para estar atentos a lo que Dios nos quiere decir». Cuando llegue el Apocalipsis, explicó el Papa, Jesucristo volverá entre los hombres «igual que subió al Cielo» tras su muerte y «todos los pueblos lo reconocerán». Entonces los hombres «pensarán en sus pecados, causa de la crucifixión y, como aquellos que asistieron directamente a ésta en el Calvario, se golpearán el pecho pidiéndole perdón». Al hablar de la simbología con que San Juan describe el Apocalipsis, Benedicto XVI se detuvo en la figura de Jesucristo que sostiene en su mano a la Iglesia, mostrando todo lo que hace por ella.