Confundir el valor único de cada persona con el individualismo es un error en el que es fácil incurrir.
En educación no se trata de formar "alumnos-estrella", brillantes, pero solos, lo importante es hacerlos conscientes de que salen ganando cuando todos aportan al grupo, porque los puntos fuertes de cada uno compensan los puntos débiles y el éxito siempre es de todos.
El Aprendizaje Cooperativo es una buena metodología para conseguirlo.
Mucho mejor que un talento solitario es el talento del grupo, del equipo, que siempre será mucho más que la mera suma de curriculums de sus componentes.
Cuando todos los componentes de un grupo - sea de trabajo, de juego, familia, empresa - aportan lo mejor de sí mismos y se sienten igualmente responsables, el grupo consigue la excelencia, es un grupo ganador.
Frente a la cultura del "yo" es conveniente educar desde pequeños en la cultura del "nosotros".

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