Por Bonifacio Fernández, cmf
Según señalan las estadísticas del Instituto Nacional aumentan las matrimonio civiles; disminuyen los canónicos. La proporción es ya de 6 a cuatro. Y la tendencia va en aumento. Sucede que también aumentan los divorcios, el número de parejas de hecho. Y al mismo tiempo desciende la nupcialidad.
Estos hechos admiten diferentes lecturas. Aumenta la secularización de la sociedad, la Iglesia pierde adeptos; la acentuación de la libertad individual relativiza la dimensión social e institucional; se privatizan las relaciones de amor… Se debilitan la relación de amor y comunión; se ha vuelto líquida y se acentúa la importancia decisiva del sentimiento de amor y de ternura.
Por parte de la Iglesia uno tendería a la preocupación y, tal vez, a la lamentación. Se fijaría en la distancia que crece entre la comprensión del amor matrimonial según la tradición cristiana y la comprensión del mismo amor que hoy se proclama y que recogen las estadísticas.
Pero la cuestión fundamental reside en saber: ¿qué está pasando con el amor conyugal? ¿De qué clase de amor estamos hablando?
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada