03 septiembre 2012

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 153


Carta nº 153     Noviembre 1898
“A D. Gaspar, que agradezco su aviso, y que pida por mi, que quiero corregirme”  

            Realmente no sé cómo empezar de nuevo mi andadura por el encuentro con las cartas de la M. Cándida y con las perlas que en ella aparecen. Realmente no sé si expresar los sentimientos reales, que podrían ocasionar daño, o pasarlos por alto y comenzar diciendo:
            “Un año más inicio el curso con las pilas rellenas de ilusión y con ganas de…”, eso sería lo ideal, lo que debería ser,…. Pero  no me sale. Lo siento.

            A D. Gaspar, que no llegué a conocerlo, le agradezco su aviso de no dejarme llevar por los sentimientos que tengo en este inicio. Le agradezco su aviso para descubrir qué pasa con los sueños, con la misión, con el sentirse dejado, como si alguien hubiese respirado al desaparecer de nuestras vidas y querer seguir estando en ellas sin tomar la opción de estar de verdad.

            Por supuesto, M. Cándida, que quiero corregirme. Por eso pongo en marcha aquello que aprendí sobre los sentimientos: Que no son ni buenos, ni malos., que lo bueno o malo son las actitudes que se pueden adoptar a partir de ellos, porque ellas sí dependen de nosotros.

            Y si no es mucho pedir, a aquellas con las que compartí gran parte de mi vida, que pidan por mí, que quiero corregirme, pero a la vez quiero, con la libertad y el respeto que me enseñasteis,  poner en marcha todo lo que aprendí, y es difícil y, a veces, imposible.

            ¡Feliz inicio de curso a todos! Que las páginas 11, 12, 19 y 20 (creo) de ese documento que indica el Carácter Propio me ayuden a entender lo que ahora no entiendo.