Carta nº 153 Noviembre 1898
“A D. Gaspar, que
agradezco su aviso, y que pida por mi, que quiero corregirme”
“Un
año más inicio el curso con las pilas rellenas de ilusión y con ganas de…”, eso
sería lo ideal, lo que debería ser,…. Pero no me sale. Lo siento.
A
D. Gaspar, que no llegué a conocerlo, le agradezco su aviso de no dejarme
llevar por los sentimientos que tengo en este inicio. Le agradezco su aviso
para descubrir qué pasa con los sueños, con la misión, con el sentirse dejado,
como si alguien hubiese respirado al desaparecer de nuestras vidas y querer
seguir estando en ellas sin tomar la opción de estar de verdad.
Por
supuesto, M. Cándida, que quiero corregirme. Por eso pongo en marcha aquello
que aprendí sobre los sentimientos: Que no son ni buenos, ni malos., que lo
bueno o malo son las actitudes que se pueden adoptar a partir de ellos, porque
ellas sí dependen de nosotros.
Y
si no es mucho pedir, a aquellas con las que compartí gran parte de mi vida,
que pidan por mí, que quiero corregirme, pero a la vez quiero, con la libertad
y el respeto que me enseñasteis, poner
en marcha todo lo que aprendí, y es difícil y, a veces, imposible.
¡Feliz
inicio de curso a todos! Que las páginas 11, 12, 19 y 20 (creo) de ese
documento que indica el Carácter Propio me ayuden a entender lo que ahora no
entiendo.
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