“Hoy escribo ésta en
medio de este medio pliego, pues no tenemos más en casa”
En estos tiempos
de escasez y precariedad, o en palabras de hoy, de crisis, es cuando esta perla
de la M. Cándida, escrita en una carta de ese frio noviembre de 1898, se
entiende perfectamente. Se escucha con otros oídos y se comparte desde otra
perspectiva.
Si
no había un pliego para escribir, no pasaba nada, se cogía la mitad y se
conseguía el objetivo, que era escribir. Era cuestión de tener claro el punto
de vista nuevo y poner todo en marcha para lograr lo que se pretendía. Era lo
que había.
Iniciamos
un curso con negativas novedades de ajustes en nuestros centros, estábamos
acostumbrados a escribir con pliego entero y con muchos pliegos preparados por
si ese se estropeaba, pero llegan tiempos de escribir con medio pliego y lo
importante es que no nos quedemos pensando qué hacer ahora, sino que, con lo
que tengamos, hacer todo lo que podamos. Y con esto no quiero decir que esté de
acuerdo con los recortes en educación, todo lo contrario.
Apestillaba
la M. Cándida: “no tenemos más en casa”. Así era y así es. Esto es lo que
tenemos. Imagino, y esto es imaginación de una situación, que los alumnos de
aquel momento no notarían mucho la escasez de medios porque estoy seguro que la
cubrían con mucha imaginación y mucho cariño. Y siendo importante los medios a
la hora de educar, creo que hay otros factores hoy, tan importantes como los
medios con los que contamos, que nos pueden despistar y provocar que nos
quedemos inmóviles. No veo a la M. Cándida quedándose pasiva esperando a ver lo
que pasa.
Bastaría
tener la posibilidad de ver en el tiempo
para descubrir que esta frase: “no tenemos más en casa”, no era del todo
cierta. Sí tenían, y mucho. Estoy seguro que tenían raudales de confianza e
ilusión, cestos llenos de ganas de ayudar con lo que tenían y sabían, grandes
dosis de cercanía, mucha alegría que contagiaba ganas de continuar a pesar de
todo, seguridad en que todo lo que tenían que hacer formaba parte de un gran
proyecto que es el reino de Dios. Y allí estaban, aportando lo que podían, a
veces, algunas veces, sin entender mucho lo que estaba pasando, y sin ser
conscientes que todo su hacer nos ayudaría hoy a nuestro hacer.
Comprendamos
que aunque aparentemente “no tengamos más en casa”, seguro que tenemos mucho
por descubrir y dar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada