31 octubre 2012

5 ideas sencillas para Halloween


Por José Fernando, Escolapio

¿Qué hacer o qué no hacer? Como todos los años, tema controvertido con motivo de Halloween, del que se hace eco también la red, los internautas y los nautas a secas. En cualquier caso, una mayoría se sitúa en la mera aceptación de esta fiesta de disfraces de muertos vivientes, y en ritmo propio de los intereses comerciales. ¡Como siempre! ¡Sin pensar en nada más que en cómo disfrazarse! Con eso hay suficiente distracción. Piensas el disfraz, y todo listo. Simplemente, ante la falta de alternativas, hacen lo que toca. Lo de disfrazarse, dicho sea de paso, no hace gracia a la mayoría aunque se lo callen, pero ahí se lanzan por amor a todos  y al qué dirán.
Quienes celebran Halloween al modo de todos buscan -y aquí reclamo dignidad universal-una vida feliz y disfrutar su vida en compañía de otros. Éste es el gran interés y la gran motivación de “todos”, sin discriminar a nadie. Lo que auna a partidarios y detractores es esta búsqueda: la búsqueda de la felicidad, y por lo tanto del bien y de lo bueno.
Ante esta situación, aporto mi reflexión en 5 puntos, siempre abierto al diálogo con cariño hacia la verdad:
  1. Lo primero que diría es que me parece evidente el fin comercial y de mercado de la fiesta. Lo considero una verdad indiscutible. Sigue siendo una fiesta de consumo, dentro del consumismo y de la lógica del consumismo, que parece que no somos capaces de superar y en la que estamos sistemáticamente encerrados. Por encima de los criterios personales y de las motivaciones de cada uno -aquí no me meto, porque serán múltiples-, y de cada grupo, planea esta cuestión de manera cierta. Participarpor lo tanto significa secundar, como si se estuviera dentro de una gran manifestación liderada por una pancarta. En toda cuestión deberíamos plantearnos las consecuencias de nuestra participación, y del testimonio que damos a los otros, especialmente a los más pequeños.