El tiempo otorga el espacio
necesario para que construyamos nuestros sueños, pero somos nosotros mismos
quienes tenemos que ir dando pasos sobre él para convertir esos sueños en
nuestra vida. Hay que caminar junto al tiempo, para avanzar y hacerse consciente de su ritmo
y su paso, porque si no, solo es tiempo pasado: un reloj que avanza, un
calendario que se deshoja buscando las próximas vacaciones...
El tiempo sólo puede ser tiempo… o puede ser una
vida en plenitud.
Suena el reloj y esta vez no nos
indica que tenemos que madrugar, ni que llegamos tarde al encuentro... Nos recuerda que hemos celebrado llenos de júbilo en el colegio FI de Salamanca un tiempo pasado, un tiempo
presente y un tiempo futuro, un tiempo lleno de vida, repleto de instantes, de
trabajo y de felicidad: el paso por el colegio de
Julia, Mª Ángeles y Santiago.
Todos ellos optaron por dedicar su vida a enseñar,
sin darse cuenta que iban a aprender, a abrir caminos, a ver nuevos
horizontes... Hablar de “Sagrado Corazón” implica para ellos una parte muy
importante de su vida ya que aquí han dedicado tiempo a educar, a enseñar, a
rezar, a recordar, a reír y también a llorar; tiempo, en definitiva, entregado
y compartido con los demás.
Gracias a Julia, Mª
Ángeles y Santiago, por haber sonreído a la vida frente a las dificultades,
haber caminado por ella dando lo mejor de ellos mismos a todos aquellos que les
rodeaban, pese al
cansancio, el dolor o la desorientación. Y por haber descubierto en esos momentos los pequeños y más tangibles milagros que Dios realiza en el
transcurso de nuestras vidas.
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