15 octubre 2012

PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 159


Carta nº 159    Diciembre 1898
“… aunque dispuesta a hacer lo que me manden”  

            Hay perlas que llegan a su tiempo. Hay perlas que parecen que sean escritas para uno mismo en este preciso momento. Hay perlas, como estas, que superan las barreras del tiempo. Hay perlas que al abrirlas no puedo evitar un gesto de sorpresa y un sentimiento de agradecimiento.

            Hay que dar las razones, como dice la perla en la fase más amplia de ella misma, “hay que dar las razones, hay que comentar por qué ella no podía permanecer allí”. Me parece un buen camino. Y miro atrás,  y pienso, y recuerdo momentos intensos e intento ver acciones. Cuánta historia detrás de esos tres pasos. Me quedo casi sin palabras al recordar todo lo vivido y me quedo de nuevo sin palabras al pensar lo que se puede vivir. No sé si se me entiende en estos comentarios pero son tan claros que no voy a explicarlos más. Pero reconozco que son difíciles.

            Es un proceso de libertad y de responsabilidad. Pero de una libertad escrita con letras muy grandes en mi vida. De una libertad de  las de verdad. Y, por supuesto, de una disponibilidad, también escrita con letras normales, pues aquí es Dios el que ayuda. Cada vez creo que esta vida lleva implícito un proceso, que cada etapa se debe vivir como viene, marcando con claridad aquellos valores que has aprendido, aquellas formas que has compartido. Y es en este proceso donde lo que costó entender y se aceptó, lo que costó entender y se siguió caminando, llega el momento en este proceso, después de que el tiempo vaya haciendo madurar todo, donde hay otra forma de ver la misma realidad, otra forma posible que no hace daño a nadie y que sólo trae beneficios para todos, otra forma deseada, querida y esperada. Pero, por si alguien piensa más rápido que yo, aclaro, “… aunque dispuesto”. 

            Dispuesto a seguir, no significa que hay que seguir así, dispuesto a seguir, no quiere decir que sea la única forma de seguir, dispuesto a seguir, quiere decir que se puede volver a generar ilusión, esperanza y futuro, que se puede hacer algo nuevo aunque sea de donde parecía que sólo quedaban cenizas.

            Aquí estoy, aquí estamos… dispuestos. Que Santa Teresa guíe nuestros pasos por el camino de la paz y que cuide mucho a las Teresas, especialmente a las que, tuve la suerte de que nuestras vidas se cruzaran un día.