Toda renovación supone un pararse,
un bajar a lo profundo para coger mi vida en mis manos y volver a decir: “Sí mi
Dios, quiero y deseo seguirte”
Me acompañaron hermanas, amigos, mi
comunidad y, como no, mis chicas de Montellano. Allí estaban todas: novatas,
pelusas, veteranas y antiguas. La verdad es que en esos momentos el corazón se
te llena y tan sólo te salen palabras de agradecimiento, palabras como las que
dije ayer en mi acción de gracias y que me brotaron de lo más profundo de mi
ser:
“Hoy brota de lo más hondo de mis
ser un GRACIAS SEÑOR.
Gracias por el don de la vocación,
por seguir llamándome a hacer Reino contigo y como Tú y de hacerlo con las
Hijas de Jesús, familia a la cual me siento totalmente perteneciente.
Gracias porque eres Tú quien haces
sacar lo mejor de mí y porque a pesar de mis limitaciones y debilidades, te
sigues fiando de mí, sigues apostando por mí, sigues creyendo en mí.
Gracias porque en los momentos de
dificultad, ¡que los hay! Esos momentos en los que me invade una soledad
profunda, esas noches oscuras en las que ni a Ti te siento, ese ir
contracorriente que a veces se me hace cuesta arriba, ese no tener compañeras
jóvenes que quieran entregarse a ti… Gracias porque en esos momentos te haces
el encontradizo como sólo tú sabes hacerlo, a través de las personas, de
gestos, de detalles y sobre todo a través de tu Palabra: “Naike no temas yo
estoy contigo”
Gracias por tantas personas que vas
poniendo en mi camino: me vienen tantos nombres al corazón (mis padres,
amigos/as, hermanas, compañeros/as de camino…)
Hoy te quiero dar especialmente las
gracias por mi comunidad, por cada una de mis hermanas (Consuelo, Concha,
Sofía, Isabel, Primi, Josefa, Emilia y Carmen). Gracias porque sus vidas
desgastadas me hablan de Ti, de Evangelio, de entrega, de fidelidad, de que
seguir a Jesús merece la pena.
Gracias por enviarme al Colegio
Mayor Montellano. Siento y experimento que aquí me esperabas. Gracias por poder
compartir la misión con Rosa, amiga y compañera de camino.
Y como no hoy quiero darte las
gracias por mis chicas de Montellano. Todas y cada una de ellas son un don, un
regalo para mí. Gracias Señor por sus vidas, porque soy testigo de su proceso,
de su crecimiento… Gracias por darme la oportunidad de poder descalzarme ante
sus tierras tan sagradas que me hablan de vida, de sueños, proyectos, ideales,
dificultades, luchas, coraje…de Dios
Y por último, gracias Señor porque,
como dice una canción que a mí me gusta mucho:
Más allá de mis miedos y de mi
inseguridad, quiero darte mi respuesta Señor. Aquí estoy para hacer tu voluntad
y para que mi amor sea decirte si, hasta el final.”
Naike Martín jFI
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