TRANSCRIPCIÓN DE LAS PALABRAS FINALES DE LA SUPERIORA
GENERAL DE LAS HIJAS DE JESÚS
H. Maria Inez
Furtado de Mendonça, FI
Notas
Aunque se ha seguido
la grabación de sus palabras para elaborar esta transcripción, se han incluido entre
paréntesis algunas expresiones aclaratorias extraídas del contexto o del texto
publicado en la web hijasdejesus.org.
Algunas expresiones,
propias de la oralidad, han sido omitidas; otras se han conservado por su valor
enfático, deíctico y vocativo.
La división en seis
apartados y sus títulos han sido añadidos para facilitar la comprensión del
mismo.
I.
INTRODUCCIÓN
El primer día
empezamos hablando de poner atención a lo que iba a decirnos el Espíritu de
Dios. Hoy yo voy a ensanchar más aún el horizonte, el “bello horizonte”. ¿No es
verdad que tenemos que salir de Bello Horizonte? Y voy a hacerlo intentando compartir (con
vosotros) lo que voy oyendo en este encuentro y también con todo lo que voy
oyendo desde hace seis años, cuando empecé este servicio (como Superiora
general de las Hijas de Jesús).
En el
principio… era el caos…
Pero el
Espíritu ya se cernía sobre la faz de las aguas…Y Dios entonces comienza a
CREAR… (cf. Gn 1, 1-2)
En el sexto
día… Dios creó al hombre y a la mujer como sus interlocutores - Somos
interlocutores de Dios, porque Dios es comunicación, y no podía estar solo. Por
eso crea a hombre y mujer. Y crea muchas otras cosas - Y vio que todo lo
creado, toda criatura era buena. (cf. Gn 1, 26-31)
Y al final… cuando
lleguemos a la eternidad de Dios, todos morarán con Él… Seremos su pueblo y
Dios mismo estará con nosotros. No habrá más lágrimas…, ya no habrá muerte, ni
pena, ni llanto, ni dolor (cf. Ap 21, 3-5), porque al final la bondad y la
lealtad se encontrarán, la justicia y la paz se besarán. (cf. Sal 85, 11-12)
Al principio,
caos… Al final, armonía… ¿Y en el medio? ¿Qué sucede en este tiempo intermedio?
Es nuestro
tiempo, el tiempo de la historia de la salvación, el tiempo de la alianza entre
Dios y el ser humano. Tiempo en que la Trinidad, contemplando el mundo, decide
enviar al Hijo. (cf. EE 102)
Es la plenitud
de los tiempos… El Hijo vino y se metió entre nosotros (vino para estar ‘en
medio de nosotros’), experimentó y cambió nuestra vida, y antes de volver al
Padre nos dijo: … por ahora no podéis con todo, es bueno que yo me vaya, porque
entonces vendrá el Espíritu que os guiará hasta la verdad plena… (cf. Jn
16, 12-13)
II.
PRIMERA EXPRESIÓN DEL CARISMA
En este
“medio” (ambiente) humano-divino, Dios continúa llamando a unos y a otros para
poder llegar a todos. El Espíritu continúa guiándonos y la historia sigue, y
continúa siendo de salvación…
Como parte,
partecita de esta historia, en aquel 2 de abril… Dios llamó a Juana Josefa. Una
vez más vamos hacer memoria de aquella experiencia delante del altar del
Rosarillo…
Ante esta familia humano-divina (altar del Rosarillo), Juana Josefa es
transformada en Cándida María y nace un nuevo carisma en la Iglesia. (El
carisma de la Madre Cándida) nace del sueño, del deseo, de la experiencia
fundante de pertenecer a la familia de Jesús, siendo Hija de Jesús.
La primera
expresión en la historia de este carisma fue la vida religiosa, una familia
religiosa, las Hijas de Jesús.
Pero en los
tiempos actuales, el Espíritu Santo hizo que algunos laicos y laicas fueran
también movidos por este carisma. El espíritu fue el autor primero y el
continuador de este carisma, y se mueve por donde el Padre quiere.
¿Qué
movimientos hemos experimentado estos días? No creo equivocarme al decir que el
Espíritu nos ha ido manifestando y clarificando, y también confirmando que hoy,
según Él, hay otros caminos para dar vida al carisma de la M. Cándida. Él mismo
está llamando a otros y otras para, junto con las Hijas de Jesús, dar
continuidad al carisma.
Aparecen,
entonces, nuevos horizontes de expresión de este carisma en la Iglesia: expresión
laical de vivir el Evangelio al estilo de la M. Cándida, un camino que ya
existe pero que aún se está creando.
Dios continúa
viendo que todo esto es muy bueno.
En este
momento de nuestra historia, como os dije en la primera ponencia, ya ni Hijas de
Jesús, ni laicos solos, podrán ser verdaderamente expresión del carisma.
III.
APARICIÓN DE LA SEGUNDA EXPRESIÓN DEL CARISMA
Es otro
momento, y el Espíritu es creativo.
En este
sentido me atrevo a expresar en un pequeño gráfico ésta, nuestra historia.
Ya sabemos que
nadie puede poner otro cimiento (fundamento) que el ya puesto: Jesucristo, uno
con el Padre y el Espíritu. (1Cor 3, 11). ¡Con Él comienza todo!
Nadie puede
poner otro cimiento, y nuestra historia no puede estar cimentada en otra cosa.
Con Él empieza todo, Jesucristo, uno, con el Padre y en el Espíritu. De nuevo
la Trinidad…
Viene la Madre
Cándida que, por providencia de Dios, crece en un ambiente eclesial de
espiritualidad ignaciana, y desde ahí nace el carisma de la Madre Cándida en la
Iglesia. Como ya vimos, en 1869.
Es la M.
Cándida la que tiene el carisma. Ninguno de nosotros fue llamado a este
carisma, ¡fue ella! Nosotros somos llamados a otra cosa.
Durante poco
más de un siglo este carisma se va consolidando a través de su primera
expresión: un estilo de vida religiosa apostólica, las Hijas de Jesús. Pero el
Espíritu de Dios sigue aleteando, creando, provocando novedades… y nace otra
expresión del mismo carisma en la vida de los laicos y laicas comprometidos.
Estas dos
expresiones del carisma se alimentan del mismo pozo y se necesitan mutuamente.
Esta relación es lo que estamos aprendiendo. Hemos visto que el inicio y el
final hacen siglos: nuestra pequeña historia necesita tiempo.
Estas dos
expresiones se alimentan del mismo pozo y se necesitan mutuamente. Aquí tenemos
mucho aún qué aprender todos, todos. Esta relación es un arte, pero es también
un don, pero es también una búsqueda, pero es también una abnegación… Y toda
esta realidad es la que hoy configura la FAMILIA DE LA M. CÁNDIDA
IV.
ACEPTAR Y DEJARSE GUIAR POR LOS CAMINOS DEL ESPÍRITU
Es importante
adecuar el lenguaje a este proceso del Espíritu. Por ejemplo, a veces nos sale
decir: Laicos de las Hijas de Jesús, ¡No!, laicos de la M. Cándida. Porque así
trabaja el Espíritu. No hay protagonismo para el Espíritu. No hay primero y
segundo, hay un devenir histórico; unas cosas vienen antes y otras cosas vienen
después. ¿Por qué lo de antes tiene que ser por encima de lo de después o al
revés? El Espíritu no trabaja así, porque también, en cada tiempo, el Espíritu
sabe la nueva respuesta que el mundo necesita y va suscitando en el tiempo
concreto y necesario, y no en otro.
Pero nosotros
somos maestros, educadores, profesoras… y a veces queremos enseñar también al
Espíritu.
Hay que
comprender que estamos todos en camino y aprendiendo… Yo dije que durante un
siglo y pico, la única expresión fue ésta (señala en el gráfico la expresión
del carisma de las Hijas de Jesús) y era necesario esto.
Pero claro,
nos hemos acostumbrado a ser hijas únicas las Hijas de Jesús… Y entonces ahora,
es difícil. Y si somos… un poquito mayores, como yo, que ya tengo más de 60,
pues un poquito más difícil. ¡Pero sí!, ya estamos escuchando y entendiendo.
Esta familia
de la Madre Cándida, como toda familia en la Iglesia y junto a todas ellas, es
colaboradora en la misión de Cristo. Al estilo de la M. Cándida, por supuesto
¡Fijaos en las consecuencias que nos vienen de todo este esquema!
La novedad del
Espíritu trae nuevas exigencias a toda la familia de la Madre Cándida: a Laicos
y a Hijas de Jesús. Son deseos y sueños (de Dios) y deberemos (cumplir) juntos,
y con una postura de paz: la familiaridad. La M. Cándida lo que nos pedía
siempre era que nuestros ambientes san siempre familiares. ¿Por qué? Porque su
carisma nació de una experiencia de
integración en familia, el Rosarillo.
La
familiaridad, ésta es la propuesta. Pero somos una familia sencilla, nada
importante… Pequeña, sencilla, humilde. Llamada a la cercanía y a la
fraternidad. Familia que experimenta y conoce sus limitaciones, pero que no se
deja limitar por ellas. Sin miradas cortas; familia abierta, universal,
obediente al Espíritu…
Todo esto es
posible si tenemos y alimentamos la conciencia de ser HIJOS E HIJAS AMADOS Y
LLAMADOS por el Padre. Él empezó esto, en nosotras. Él.
Si mantenemos
la mirada transcendente -habrá siempre un horizonte, un ‘bello horizonte’. Hay
que mantener la mirada transcendente: al principio caos, al final armonía… Para
allá vamos
Todo esto será
posible si nos abrimos a la audacia de ir más allá. Ir más allá no significa ir
a todos -¡sería prepotencia de nuestra parte!, no audacia: quiero todo, llego a
todos…, -, no ir a todos, pero sí a todos los que Padre va poniendo en nuestro
camino.
Siempre con
postura de familia, es decir, fraternalmente. Ojo, en una familia, no hace
falta decir que hay que atender al más necesitado: todos lo atienden en la
familia. No hace falta decirlo, se atiende espontáneamente. La familia mira más
al que no puede. Es así la
familiaridad.
¡Ojala nos
conocieran por aquello de: “¡mirad como se aman!”
Y esto, en
todos los ámbitos: Hijas de Jesús con Hijas de Jesús; Hijas de Jesús con
laicos; laicos con
Hijas de Jesús; laicos con laicos; los del Norte con los del
Sur; los de Oriente con los de Occidente… ¡Mirad como se aman!, ¡cómo se
relacionan!, ¡cómo se conocen!, ¡cómo dialogan!, ¡cómo van adelante!, ¡cómo se cubren las espaldas!, ¡cómo se perdonan!,
¡cómo reconstruyen las relaciones!
Los caminos
del Espíritu son creativos y se revelan en cada tiempo; suponen, por tanto, de
nuestra parte atención, perdón, tolerancia, responsabilidad, reciprocidad,
capacidad de ayudarnos a permanecer en la cruz, - permanecer en la cruz solos
es muy complicado, (debemos) ayudarnos a permanecer en la cruz – (buscando la
resurrección), y obediencia a las señales y manifestaciones del Espíritu.
Podremos estar
preguntándonos: ¿por qué yo?, ¿por qué tu?,
y ¿por qué ahora?... Él es quien sabe el por qué y el para qué nos ha
reunido. Seguramente con la intención de atender a otros que lo necesitan, esto
es lo que nos toca ir descubriendo en cada paso o circunstancia.
V.
CONCLUSIONES FINALES
Al final del
primer encuentro internacional de laicos (I EIL) se habló que habíamos
experimentado un “Pentecostés”, ahora, al final de este segundo encuentro (2º
EIL), podemos decir que hemos experimentado una auténtica “Visitación”. Hemos
sido visitados por el Espíritu Santo que ha venido para anunciar una vida nueva
y para pedir nuestra colaboración. Y el Espíritu se ha servido de muchos
‘ángeles’ en este encuentro para anunciarnos su novedad, la vida nueva (que ya
existe entre nosotros).
¿Cómo la vamos
a gestar, a dar a luz y a cuidarla juntos? Es nuestra ahora la tarea de
encarnar en el mundo el carisma confiado a la Madre Cándida y de hacerlo accesible
a más gente. Empecemos a prepararnos para decir: “¡Qué se cumpla en mí tu
Palabra!” Prepararnos para que con nuestras vidas y acciones apostólicas,
compongamos con María el Magníficat: Nuestra gratitud será la vida cotidiana
puesta al servicio del plan del Padre. Nada más que esto, la vida cotidiana,
¡la vida normalita de cada uno de nosotros puesta al servicio del plan del
Padre! Porque somos hijos. Plan que incluye a todos.
Y para
sostener esta vida cotidiana, destaco algunas llamadas que hemos escuchado
estos días:
- Cultivar la espiritualidad. Alguien una vez en esta sala decía “devolver la espiritualidad al mundo. Esto es lo que nos unirá, no el trabajo, ni siquiera la acción apostólica: la espiritualidad, el vivir del Espíritu.
- Dar y brindarnos acompañamiento espiritual. Sin acompañamiento no permaneceremos hermanos. Y esto también, algunos “ángeles” nos lo han recordado estos días. El acompañamiento es la mejor educación para la fraternidad.
- Buscar y promover una formación conjunta. Formación conjunta porque todos necesitamos formación. Aquí no existe más esto de que unos están más preparados que otros: todos aquí hemos visto cómo el Espíritu nos ha trabajado. Quienes estuvieron en el primer encuentro (1EIL) honradamente deben decir: “hemos crecido un montón”. En libertad, en capacidad de poner su propia idea, en capacidad de expresar… Esto es trabajo del Espíritu. ¿Quién hizo esto?, ¡el Espíritu! Él está necesitando esto, por eso nos lo da. Entonces, ¡formación conjunta! Es urgente dedicar energías a ello. Hemos visto aquí que podemos.
- Crear y fortalecer redes. No depender para ello de las Hijas de Jesús. Crear y fortalecer redes con las Hijas de Jesús, pero no dependiendo de ellas en todo, porque vais a andar muy despacio… El Espíritu, a lo mejor, lo que quiere es que no andemos tan despacio… ¡es su historia! ¡Vamos!
- Alimentar el sentido de unión que el Espíritu hizo nacer entre nosotros (religiosas-laicos) y poner medios para ello. Fuimos visitados… ahora, visitémonos los unos a los otros, mantengámonos articulados, en red. No vale decir que aquel que se quedó con el articulado en el encuentro no se movió. ¡Si él no se movió, muévete tú! Si el Espíritu está pidiendo, tenemos que hacerlo. Esto es la red, nos sustituimos los unos a los otros, pero no se puede agujerear la red.
VI.
FINAL Y BENDICIÓN
Y para
terminar, no puede ser distinto, doy la palabra a la Madre Cándida que en la
carta autógrafa más antigua que se mantiene en el archivo de 1872, por lo tanto
primer año de vida de la Congregación, no había pasado un año todavía, y ella
tenía que estar creando, animando, descubriendo caminos,… Ella decía:
“Vamos mirando
paso a paso y veremos la mano de Dios.”
¡Qué
bella expresión de discernimiento! Vamos
mirando paso a paso y veremos la mano de Dios…
¡Tenemos
tarea!
![]() |
| Carisma, vida y misión. Anunciad lo que habéis visto y oído |
Bueno…, me han pedido una bendición. Hemos buscado el crucifijo y, pido a
Dios la bendición, porque yo no tengo poder para bendecir, pero claro… sí soy mediación.
A petición de mis hermanas… pues… con el crucifijo que pensamos fue de la
primera que murió en Brasil, pensamos…
El crucifijo con el que la M. Cándida daba las bendiciones es muy
semejante a éste, pero está en Roma, en mi despacho. De vez en cuando yo lo
cojo y doy bendiciones a lugares que sé que están pasando apuros, con el mismo
crucifijo… así vamos…
Pero aquí vamos a pronunciar una bendición calcadas a las palabras de la
M. Cándida y vamos a pedir al Señor que extienda esta bendición a todos que
están por detrás de nosotros aquí, aquellos que el primer día decíamos que
traíamos aquí. El primer día solo conocíamos los que traíamos cada uno detrás
de sí mismos. Ahora conocemos más: conocemos a algunos que están detrás de
otros que yo no conocía… A todos ellos queremos que llegue la bendición:
Que el Señor Jesús os
bendiga y acompañe.
Que el
Espíritu os haga muy santos y os una en un solo corazón
y que María,
nuestra Madre, nos cubra con su manto.
Se lo pido al
Padre, por intercesión de nuestra Santa Cándida María. ¡AMÉN!
A continuación se muestran los seis videos que se corresponden con cada una de las partes en que ha sido dividida la ponencia:
I. INTRODUCCIÓN
II. PRIMERA EXPRESIÓN DEL CARISMA
III. APARICIÓN DE LA SEGUNDA EXPRESIÓN DEL CARISMA
IV.ACEPTAR Y DEJARSE GUIAR POR LOS CAMINOS DEL ESPÍRITU
V. CONCLUSIONES FINALES
VI. FINAL Y BENDICIÓN










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