14 octubre 2012

VIDEOS Y TRANSCRIPCIÓN DE LAS PALABRAS FINALES DE LA SUPERIORA GENERAL DE LAS HIJAS DE JESÚS




TRANSCRIPCIÓN DE LAS PALABRAS FINALES DE LA SUPERIORA
GENERAL DE LAS HIJAS DE JESÚS



 


H. Maria Inez Furtado de Mendonça, FI




Notas
Aunque se ha seguido la grabación de sus palabras para elaborar esta transcripción, se han incluido entre paréntesis algunas expresiones aclaratorias extraídas del contexto o del texto publicado en la web hijasdejesus.org.
Algunas expresiones, propias de la oralidad, han sido omitidas; otras se han conservado por su valor enfático, deíctico y vocativo.
La división en seis apartados y sus títulos han sido añadidos para facilitar la comprensión del mismo.



I.                    INTRODUCCIÓN

El primer día empezamos hablando de poner atención a lo que iba a decirnos el Espíritu de Dios. Hoy yo voy a ensanchar más aún el horizonte, el “bello horizonte”. ¿No es verdad que tenemos que salir de Bello Horizonte?  Y voy a hacerlo intentando compartir (con vosotros) lo que voy oyendo en este encuentro y también con todo lo que voy oyendo desde hace seis años, cuando empecé este servicio (como Superiora general de las Hijas de Jesús).
En el principio… era el caos…
Pero el Espíritu ya se cernía sobre la faz de las aguas…Y Dios entonces comienza a CREAR… (cf. Gn 1, 1-2)
En el sexto día…  Dios creó al hombre y a la mujer como sus interlocutores - Somos interlocutores de Dios, porque Dios es comunicación, y no podía estar solo. Por eso crea a hombre y mujer. Y crea muchas otras cosas - Y vio que todo lo creado, toda criatura era buena.   (cf. Gn 1, 26-31)
Y al final… cuando lleguemos a la eternidad de Dios, todos morarán con Él… Seremos su pueblo y Dios mismo estará con nosotros. No habrá más lágrimas…, ya no habrá muerte, ni pena, ni llanto, ni dolor (cf. Ap 21, 3-5), porque al final la bondad y la lealtad se encontrarán, la justicia y la paz se besarán. (cf. Sal 85, 11-12)
Al principio, caos… Al final, armonía… ¿Y en el medio? ¿Qué sucede en este tiempo intermedio?
Es nuestro tiempo, el tiempo de la historia de la salvación, el tiempo de la alianza entre Dios y el ser humano. Tiempo en que la Trinidad, contemplando el mundo, decide enviar al Hijo. (cf. EE 102)

 


Es la plenitud de los tiempos… El Hijo vino y se metió entre nosotros (vino para estar ‘en medio de nosotros’), experimentó y cambió nuestra vida, y antes de volver al Padre nos dijo: … por ahora no podéis con todo, es bueno que yo me vaya, porque entonces vendrá el Espíritu que os guiará hasta la verdad plena…  (cf. Jn 16, 12-13)







II.                  PRIMERA EXPRESIÓN DEL CARISMA

En este “medio” (ambiente) humano-divino, Dios continúa llamando a unos y a otros para poder llegar a todos. El Espíritu continúa guiándonos y la historia sigue, y continúa siendo de salvación…
Como parte, partecita de esta historia, en aquel 2 de abril… Dios llamó a Juana Josefa. Una vez más vamos hacer memoria de aquella experiencia delante del altar del Rosarillo…

Ante esta familia humano-divina (altar del Rosarillo), Juana Josefa es transformada en Cándida María y nace un nuevo carisma en la Iglesia. (El carisma de la Madre Cándida) nace del sueño, del deseo, de la experiencia fundante de pertenecer a la familia de Jesús, siendo Hija de Jesús.

La primera expresión en la historia de este carisma fue la vida religiosa, una familia religiosa, las Hijas de Jesús.
Pero en los tiempos actuales, el Espíritu Santo hizo que algunos laicos y laicas fueran también movidos por este carisma. El espíritu fue el autor primero y el continuador de este carisma, y se mueve por donde el Padre quiere.

¿Qué movimientos hemos experimentado estos días? No creo equivocarme al decir que el Espíritu nos ha ido manifestando y clarificando, y también confirmando que hoy, según Él, hay otros caminos para dar vida al carisma de la M. Cándida. Él mismo está llamando a otros y otras para, junto con las Hijas de Jesús, dar continuidad al carisma.

Aparecen, entonces, nuevos horizontes de expresión de este carisma en la Iglesia: expresión laical de vivir el Evangelio al estilo de la M. Cándida, un camino que ya existe pero que aún se está creando.

Dios continúa viendo que todo esto es muy bueno.

En este momento de nuestra historia, como os dije en la primera ponencia, ya ni Hijas de Jesús, ni laicos solos, podrán ser verdaderamente expresión del carisma.

III.                APARICIÓN DE LA SEGUNDA EXPRESIÓN DEL CARISMA

 Es otro momento, y el Espíritu es creativo.

En este sentido me atrevo a expresar en un pequeño gráfico ésta, nuestra historia.

Ya sabemos que nadie puede poner otro cimiento (fundamento) que el ya puesto: Jesucristo, uno con el Padre y el Espíritu. (1Cor 3, 11). ¡Con Él comienza todo!

Nadie puede poner otro cimiento, y nuestra historia no puede estar cimentada en otra cosa. Con Él empieza todo, Jesucristo, uno, con el Padre y en el Espíritu. De nuevo la Trinidad…

Viene la Madre Cándida que, por providencia de Dios, crece en un ambiente eclesial de espiritualidad ignaciana, y desde ahí nace el carisma de la Madre Cándida en la Iglesia. Como ya vimos, en 1869.

Es la M. Cándida la que tiene el carisma. Ninguno de nosotros fue llamado a este carisma, ¡fue ella! Nosotros somos llamados a otra cosa.

Durante poco más de un siglo este carisma se va consolidando a través de su primera expresión: un estilo de vida religiosa apostólica, las Hijas de Jesús. Pero el Espíritu de Dios sigue aleteando, creando, provocando novedades… y nace otra expresión del mismo carisma en la vida de los laicos y laicas comprometidos.

Estas dos expresiones del carisma se alimentan del mismo pozo y se necesitan mutuamente. Esta relación es lo que estamos aprendiendo. Hemos visto que el inicio y el final hacen siglos: nuestra pequeña historia necesita tiempo.

Estas dos expresiones se alimentan del mismo pozo y se necesitan mutuamente. Aquí tenemos mucho aún qué aprender todos, todos. Esta relación es un arte, pero es también un don, pero es también una búsqueda, pero es también una abnegación… Y toda esta realidad es la que hoy configura la FAMILIA DE LA M. CÁNDIDA

IV.               ACEPTAR Y DEJARSE GUIAR POR LOS CAMINOS DEL ESPÍRITU

Es importante adecuar el lenguaje a este proceso del Espíritu. Por ejemplo, a veces nos sale decir: Laicos de las Hijas de Jesús, ¡No!, laicos de la M. Cándida. Porque así trabaja el Espíritu. No hay protagonismo para el Espíritu. No hay primero y segundo, hay un devenir histórico; unas cosas vienen antes y otras cosas vienen después. ¿Por qué lo de antes tiene que ser por encima de lo de después o al revés? El Espíritu no trabaja así, porque también, en cada tiempo, el Espíritu sabe la nueva respuesta que el mundo necesita y va suscitando en el tiempo concreto y necesario, y no en otro.

Pero nosotros somos maestros, educadores, profesoras… y a veces queremos enseñar también al Espíritu.

Hay que comprender que estamos todos en camino y aprendiendo… Yo dije que durante un siglo y pico, la única expresión fue ésta (señala en el gráfico la expresión del carisma de las Hijas de Jesús) y era necesario esto.

Pero claro, nos hemos acostumbrado a ser hijas únicas las Hijas de Jesús… Y entonces ahora, es difícil. Y si somos… un poquito mayores, como yo, que ya tengo más de 60, pues un poquito más difícil. ¡Pero sí!, ya estamos escuchando y entendiendo.

Esta familia de la Madre Cándida, como toda familia en la Iglesia y junto a todas ellas, es colaboradora en la misión de Cristo. Al estilo de la M. Cándida, por supuesto ¡Fijaos en las consecuencias que nos vienen de todo este esquema!

La novedad del Espíritu trae nuevas exigencias a toda la familia de la Madre Cándida: a Laicos y a Hijas de Jesús. Son deseos y sueños (de Dios) y deberemos (cumplir) juntos, y con una postura de paz: la familiaridad. La M. Cándida lo que nos pedía siempre era que nuestros ambientes san siempre familiares. ¿Por qué? Porque su carisma nació  de una experiencia de integración en familia, el Rosarillo.

La familiaridad, ésta es la propuesta. Pero somos una familia sencilla, nada importante… Pequeña, sencilla, humilde. Llamada a la cercanía y a la fraternidad. Familia que experimenta y conoce sus limitaciones, pero que no se deja limitar por ellas. Sin miradas cortas; familia abierta, universal, obediente al Espíritu…

Todo esto es posible si tenemos y alimentamos la conciencia de ser HIJOS E HIJAS AMADOS Y LLAMADOS por el Padre. Él empezó esto, en nosotras. Él.
Si mantenemos la mirada transcendente -habrá siempre un horizonte, un ‘bello horizonte’. Hay que mantener la mirada transcendente: al principio caos, al final armonía… Para allá vamos

Todo esto será posible si nos abrimos a la audacia de ir más allá. Ir más allá no significa ir a todos -¡sería prepotencia de nuestra parte!, no audacia: quiero todo, llego a todos…, -, no ir a todos, pero sí a todos los que Padre va poniendo en nuestro camino.

Siempre con postura de familia, es decir, fraternalmente. Ojo, en una familia, no hace falta decir que hay que atender al más necesitado: todos lo atienden en la familia. No hace falta decirlo, se atiende espontáneamente. La familia mira más al que no puede. Es así la familiaridad.

¡Ojala nos conocieran por aquello de: “¡mirad como se aman!”

Y esto, en todos los ámbitos: Hijas de Jesús con Hijas de Jesús; Hijas de Jesús con laicos; laicos con 
 Hijas de Jesús; laicos con laicos; los del Norte con los del Sur; los de Oriente con los de Occidente… ¡Mirad como se aman!, ¡cómo se relacionan!, ¡cómo se conocen!, ¡cómo dialogan!, ¡cómo van adelante!, ¡cómo se cubren las espaldas!, ¡cómo se perdonan!, ¡cómo reconstruyen las relaciones!
 


Los caminos del Espíritu son creativos y se revelan en cada tiempo; suponen, por tanto, de nuestra parte atención, perdón, tolerancia, responsabilidad, reciprocidad, capacidad de ayudarnos a permanecer en la cruz, - permanecer en la cruz solos es muy complicado, (debemos) ayudarnos a permanecer en la cruz – (buscando la resurrección), y obediencia a las señales y manifestaciones del Espíritu.

Podremos estar preguntándonos: ¿por qué yo?, ¿por qué tu?,  y ¿por qué ahora?... Él es quien sabe el por qué y el para qué nos ha reunido. Seguramente con la intención de atender a otros que lo necesitan, esto es lo que nos toca ir descubriendo en cada paso o circunstancia.


 V.                 CONCLUSIONES FINALES
Al final del primer encuentro internacional de laicos (I EIL) se habló que habíamos experimentado un “Pentecostés”, ahora, al final de este segundo encuentro (2º EIL), podemos decir que hemos experimentado una auténtica “Visitación”. Hemos sido visitados por el Espíritu Santo que ha venido para anunciar una vida nueva y para pedir nuestra colaboración. Y el Espíritu se ha servido de muchos ‘ángeles’ en este encuentro para anunciarnos su novedad, la vida nueva (que ya existe entre nosotros).


¿Cómo la vamos a gestar, a dar a luz y a cuidarla juntos? Es nuestra ahora la tarea de encarnar en el mundo el carisma confiado a la Madre Cándida y de hacerlo accesible a más gente. Empecemos a prepararnos para decir: “¡Qué se cumpla en mí tu Palabra!” Prepararnos para que con nuestras vidas y acciones apostólicas, compongamos con María el Magníficat: Nuestra gratitud será la vida cotidiana puesta al servicio del plan del Padre. Nada más que esto, la vida cotidiana, ¡la vida normalita de cada uno de nosotros puesta al servicio del plan del Padre! Porque somos hijos. Plan que incluye a todos.

Y para sostener esta vida cotidiana, destaco algunas llamadas que hemos escuchado estos días:


  • Cultivar la espiritualidad.  Alguien una vez en esta sala decía “devolver la espiritualidad al mundo. Esto es lo que nos unirá, no el trabajo, ni siquiera la acción apostólica: la espiritualidad, el vivir del Espíritu.
  • ­Dar y brindarnos acompañamiento espiritual.  Sin acompañamiento no permaneceremos hermanos. Y esto también, algunos “ángeles” nos lo han recordado estos días. El acompañamiento es la mejor educación para la fraternidad.
  • Buscar y promover una formación conjunta. Formación conjunta porque todos necesitamos formación. Aquí no existe más esto de que unos están más preparados que otros: todos aquí hemos visto cómo el Espíritu nos ha trabajado. Quienes estuvieron en el primer encuentro (1EIL) honradamente deben decir: “hemos crecido un montón”. En libertad, en capacidad de poner su propia idea, en capacidad de expresar… Esto es trabajo del Espíritu. ¿Quién hizo esto?, ¡el Espíritu! Él está necesitando esto, por eso nos lo da. Entonces, ¡formación conjunta! Es urgente dedicar energías a ello. Hemos visto aquí que podemos.
  • Crear y fortalecer redes.  No depender para ello de las Hijas de Jesús. Crear y fortalecer redes con las Hijas de Jesús, pero no dependiendo de ellas en todo, porque vais a andar muy despacio… El Espíritu, a lo mejor, lo que quiere es que no andemos tan despacio… ¡es su historia! ¡Vamos!
  • ­Alimentar el sentido de unión que el Espíritu hizo nacer entre nosotros (religiosas-laicos) y poner medios para ello. Fuimos visitados… ahora, visitémonos los unos a los otros, mantengámonos articulados, en red. No vale decir que aquel que se quedó con el articulado en el encuentro no se movió. ¡Si él no se movió, muévete tú! Si el Espíritu está pidiendo, tenemos que hacerlo. Esto es la red, nos sustituimos los unos a los otros, pero no se puede agujerear la red.

VI.               FINAL Y BENDICIÓN

Y para terminar, no puede ser distinto, doy la palabra a la Madre Cándida que en la carta autógrafa más antigua que se mantiene en el archivo de 1872, por lo tanto primer año de vida de la Congregación, no había pasado un año todavía, y ella tenía que estar creando, animando, descubriendo caminos,… Ella decía:

“Vamos mirando paso a paso y veremos la mano de Dios.”

 ¡Qué bella expresión de discernimiento! Vamos mirando paso a paso y veremos la mano de Dios…

¡Tenemos tarea!
Carisma, vida y misión. Anunciad lo que habéis visto y oído

Bueno…, me han pedido una bendición. Hemos buscado el crucifijo y, pido a Dios la bendición, porque yo no tengo poder para bendecir, pero claro… sí soy mediación. A petición de mis hermanas… pues… con el crucifijo que pensamos fue de la primera que murió en Brasil, pensamos…
El crucifijo con el que la M. Cándida daba las bendiciones es muy semejante a éste, pero está en Roma, en mi despacho. De vez en cuando yo lo cojo y doy bendiciones a lugares que sé que están pasando apuros, con el mismo crucifijo… así vamos…

Pero aquí vamos a pronunciar una bendición calcadas a las palabras de la M. Cándida y vamos a pedir al Señor que extienda esta bendición a todos que están por detrás de nosotros aquí, aquellos que el primer día decíamos que traíamos aquí. El primer día solo conocíamos los que traíamos cada uno detrás de sí mismos. Ahora conocemos más: conocemos a algunos que están detrás de otros que yo no conocía… A todos ellos queremos que llegue la bendición:


Que el Señor Jesús os bendiga y acompañe.
Que el Espíritu os haga muy santos y os una en un solo corazón
y que María, nuestra Madre, nos cubra con su manto.
Se lo pido al Padre, por intercesión de nuestra Santa Cándida María. ¡AMÉN!








A continuación se muestran los seis videos que se corresponden con cada una de las partes en que ha sido dividida la ponencia:



I. INTRODUCCIÓN


II. PRIMERA EXPRESIÓN DEL CARISMA


 III. APARICIÓN DE LA SEGUNDA EXPRESIÓN DEL CARISMA 


IV.ACEPTAR Y DEJARSE GUIAR POR LOS CAMINOS DEL ESPÍRITU


V. CONCLUSIONES FINALES


VI. FINAL Y BENDICIÓN